Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. (s. f.). Gabriel Miró. https://www.cervantesvirtual.com/portales/gabriel_miro/
Casarosa, E. (Director). (2021). Luca [Película]. Pixar Animation Studios; Walt Disney Pictures.
Cavafis, C. (2017). Poesía completa. Córdoba: Almuzara.
Conejero, A. (2026). Tres noches en Ítaca. Madrid: Ya lo dijo Casimiro Parker.
Estrella Damm. (2010). San Juan (con “Applejack”, de The Triangles) [Video]. YouTube. https://youtu.be/hhKpOz4SROE
Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert. (s. f.). Presentación. https://www.iacjuangilalbert.com/organismo/organismo/
Miller, M. (2024). La canción de Aquiles. Madrid: Alianza Editorial.
Sorolla y Bastida, J. (1910). Chicos en la playa [Pintura]. Museo Nacional del Prado, Madrid, España.
Universidad de Alicante. (s. f.). Universidad de Alicante. https://www.ua.es/
Homoerotismo
Juan Gil-Albert (1904-1994) siempre vivió la que fue su orientación homosexual de una forma muy intensa. Esto hizo que tanto sus producciones literarias como todas las circunstancias que las rodearon se viesen, en muchas ocasiones, circundadas por un halo homoerótico de lo más valiente y, a la vez, clasicista y sofisticado.
A continuación, vinculamos este homoerotismo tan característico en la vida y obra de Gil-Albert con referentes muy variados, entre los que se mezclan culturas, identidades, épocas y disciplinas artísticas considerablemente distintas. Sin embargo, con la elección de cada uno de estos referentes, siempre se ha intentado respetar ese homoerotismo clásico representativo de nuestro autor, que, de un modo u otro, puede estar presente en cada uno de los puntos desarrollados próximamente. Es por esto que, en el caso específico de este nodo, creemos que puede haber una mayor multidisciplinariedad en el hecho de contemplar las referencias entremezcladas, pero siempre encadenadas las unas a las otras por el puente que representa la unión con nuestro autor, Gil-Albert. Sin embargo, si se prefiere observar las referencias de un modo más catalogado, puede atenderse a la clasificación que, en el caso de la representación de este nodo en la constelación visual, sí hemos organizado en cuatro dimensiones: «Letras», «Tinta y celuloide», «Colores» y «Compás».
COLORES
1. La pintura homoerótica de Henry Scott Tuke («Colores»)
Dentro de la dimensión abiertamente homoerótica de la obra de Juan Gil-Albert, brilla, como el elemento, quizás, más característico, un fortísimo amor «griego» por la belleza de los jóvenes. En muchas de sus líneas, estos aparecen caracterizados por una hermosura eterna, enmarcada en elementos tan constantes en la obra del alcoyano como la luz o la naturaleza. Esto puede remitirnos, casi directamente, a la obra de un pintor que, siendo inglés y no del todo coetáneo a Gil-Albert, hubo de tener una sensibilidad muy similar a la de nuestro autor: Henry Scott Tuke (1858-1929). Quedan incluidos, a continuación, dos de sus más hermosos cuadros: Los críticos (1927) y Amantes del sol (1922).
2. La pintura homoerótica de Konstantin Sómov («Colores»)
Regresando al ámbito de lo pictórico, podemos encontrar otra mirada muy vinculable al homoerotismo clasicista de Gil-Albert en la obra del pintor ruso Konstántin Sómov (1869-1939). Sin pertenecer a su misma cultura ni tampoco vivir, exactamente, en sus mismos tiempos, Sómov, como Gil-Albert, supo reflejar, en su arte, su homosexualidad de una forma muy valiente y abierta. Independientemente de lo incomprensivos que pudiesen llegar a ser con él sus propios tiempos, el pintor no dejó de incluir en algunos de sus cuadros detalladas escenas que denotaban su admiración por la belleza masculina y su pasión por el amor de los jóvenes. Incluimos, a modo de muestra, dos de las más reconocidas producciones homoeróticas de Sómov: El boxeador (1933) y Los amantes (s. f.).
3. Pintura homoerótica de hoy: Sergey Sovkov («Colores»)
De igual modo que hemos localizado el tono homoerótico de Gil-Albert en pintores del siglo pasado, podemos resaltar la interesante aportación de un pintor de rigurosa actualidad que, aún a día de hoy, continúa otorgándole, en su obra, un gran protagonismo a la plasmación clásica de la belleza masculina juvenil. Su nombre es Sergey Sovkov y, aunque reside en Austria, nació en la Rusia de 1972. Sus cuadros —llenos de luz, juventud, candor, alegría, naturaleza…— están pintados en nuestros días, pero, sin duda, podrían acompañar a cualquiera de las composiciones de Homenajes e in promptus (1976) que, para ejemplificar la presencia del amor a la belleza masculina en la obra de Gil-Albert, hemos citado en anteriores puntos. Mostramos, a continuación, dos recientes trabajos de Sovkov: El juego de luces y sombras (2022) y Natación vespertina en la piscina (2022).
LETRAS
4. La poesía de Walt Whitman («Letras»)
Una de las vertientes de Gil-Albert que mejor refleja esta veneración a la juventud masculina es la poética. Como ejemplo, no está de más recordar unos cuantos versos de su poema «Arquetipos» (Homenajes e in promptus; 1976): «… Los jóvenes dorados / son otra cosa, seres invencibles / [...] / o al borde de un camino con su ropa / de vendimiante, nada les impide / resplandecer cual seres que de paso / fulguran una etapa irrepetible / de la existencia». Son versos como estos los que permiten vincular a nuestro autor con uno de los mayores fenómenos poéticos de la literatura estadounidense: Walt Whitman (1819-1892), que, en su celebérrimo poemario Hojas de hierba (1855), incluía versos completamente dedicados al amor de los jóvenes. Por ejemplo, puede ser muy vinculable con Gil-Albert este inicio de Whitman, traducido por Concha Zardoya: «Nosotros, dos buenos mozos, abrazándonos mutuamente, / sin jamás abandonarnos el uno al otro, / [...], recorriendo el Norte y el Sur, / [...] / armados y sin miedo, comiendo, bebiendo, durmiendo, amando».
5. El legado de Oscar Wilde («Letras»)En un tono muy similar a todo lo que se ha comentado hasta ahora, se hace también plausible conectar la dimensión homoerótica de Gil-Albert con la vida y obra de otro gran escritor de la literatura en lengua inglesa: Oscar Wilde (1854-1900). En los terribles juicios que, en 1895, lo llevaron a ser condenado a trabajos forzados por su homosexualidad, Wilde, haciendo gala de una gran valentía, se definió como «un amante de la juventud». Igualmente, llegó a hacer esta icónica declaración: «El amor que no se atreve a decir su nombre, y a cuenta del cual estoy aquí hoy, es precioso, está bien, es una de las formas más nobles de afecto que existen».
En efecto, la influencia de la obra de Wilde sobre la de Gil-Albert es un fenómeno que ya ha sido estudiado con anterioridad. Por ejemplo, este influjo se ha observado en la colección de relatos La fascinación de lo irreal (1927). Por nuestra parte, establecemos una conexión entre las transparentes palabras de Wilde antes citadas y un poema de Gil-Albert: «Los muchachos» (Homenajes e in promptus; 1976). Citamos, únicamente, los primeros versos: «Me veo precisado a repetirlo / una vez más: mis solos compañeros / de ruta y lecho: jóvenes que fuisteis / mi tentación más firme y el encanto / de mi flaqueza. Debo repetirlo / por última verdad: os amé a todos».
6. El pichón valenciano como símbolo poético-homoerótico («Letras»)
En la que fue una de las estancias en Valencia de Federico García Lorca (1935), el granadino recibió un regalo muy especial de nuestro autor, su querido amigo Juan Gil-Albert. Este presente, que no era otra cosa que un pichón guardado en una jaula, terminaría inspirando uno de los más icónicos títulos de los lorquianos Sonetos del amor oscuro (1983*): «Soneto gongorino en que el poeta manda a su amor una paloma». Probablemente dirigida a uno de los amores más febriles de García Lorca —Rafael Rodríguez Rapún—, esta creación se caracteriza por unas simbologías homoeróticas cargadas de una gran sensualidad. Así fue como este pichón valenciano que Gil-Albert le regaló a su amigo terminó dando lugar a una de las composiciones más íntimas y eróticas de García Lorca. Por ejemplo, la segunda estrofa del soneto dice así: «Su cándida virtud, su cuello blando, / en limo doble de caliente espuma, / con un temblor de escarcha, perla y bruma / la ausencia de tu boca está marcando».
7. André Gide y su Corydon (1924) («Letras»)
Anteriormente, ya ha quedado mencionado el ensayo Heraclés (1975*), en el que Juan Gil-Albert defiende, con una gran fundamentación, el asunto de la homosexualidad masculina. Como no podía ser de otra manera, la confección de esta obra se vio influenciada por el más famoso de todos los ensayos apologéticos que se han escrito en torno al tema de la homosexualidad: el Corydon, creado por el Nobel francés André Gide con un comprensible recelo que duró años y, finalmente, publicado de un modo completo en 1924.
Son muchísimos los aspectos que unen el texto gideano con el de Gil-Albert. Quizás, el más evidente es el título. Si, para titular su defensa de la homosexualidad, Gide recurría a una figura tan clasicista como el Corydon que protagoniza la virgiliana «Bucólica II», nuestro autor seguía un proceso muy similar al buscar el título para su ensayo en un referente grecolatino más célebre todavía, el mítico Hércules —acentuado por Gil-Albert a la francesa: «Heraclés»—, que, tal y como dice el mito, lloró con amargura la desaparición de su joven amado, Hylas. Al comparar los dos ensayos —el de Gide y el de Gil-Albert—, Luis Antonio de Villena afirma que el Heraclés es «mucho mejor». Por nuestra parte, nos contentamos con observar los hermosos paralelismos que pueden localizarse a caballo entre uno y otro libro. Por ejemplo, en un tono muy similar al que empleaba Gide en el Corydon, Gil-Albert, en su sofisticado Heraclés, filtraba la idea de que «el hombre griego era homosexual accidentalmente; un accidente, reconozcámoslo, que duraba la vida entera».
TINTA Y CELULOIDE
8. La muerte en Venecia (1912; Thomas Mann) y Muerte en Venecia (1971; Luchino Visconti) («Tinta y celuloide»)
Como otra vinculación con la vertiente homoerótica de la obra de Gil-Albert, elegimos La muerte en Venecia (1912), del Premio Nobel alemán Thomas Mann. Es muy fácil comprender todos los puntos en común que pueden establecerse entre lo comentado sobre Gil-Albert y esta novela. Y es que La muerte en Venecia narra la historia de un escritor —Gustav von Aschenbach— que, pasando en Venecia el que va a ser su último verano, queda prendado de la inmensa belleza de un joven polaco, Tadzio. Según hemos podido averiguar, esta novela, como obra literaria, a Gil-Albert no le fascinaba. No obstante, la que sí le cautivó fue la adaptación cinematográfica que le dedicó al texto de Mann el célebre director Luchino Visconti, Muerte en Venecia (1971). Gil-Albert sentía una profundísima admiración por este director y por su obra. Así lo demuestra uno de sus títulos prosísticos: Viscontiniana (1974).
9. Maurice (1971*; E. M. Forster) y Maurice (1987; James Ivory) («Tinta y celuloide»)
En un esquema idéntico al desarrollado en el anterior punto —obra literaria y su respectiva adaptación cinematográfica—, hemos de destacar otro hito de la cultura homoerótica: el Maurice, del afamado autor británico E. M. Forster (1879-1970). Realmente, tanto por su estética como por su contenido, se hacen muy relacionables con Gil-Albert la película basada en la obra —dirigida por James Ivory en 1987— y, por supuesto, la novela original, que plasma las tribulaciones de Maurice Hall, un joven burgués que, tras autopercibirse como homosexual en plena Inglaterra eduardiana, decide posicionarse al margen de la represiva sociedad que lo rodea e ir en busca de su felicidad.
Escrita originalmente entre 1913 y 1914, la obra no fue lanzada hasta 1971, cuando Forster ya había fallecido. En este sentido, la dedicatoria con que Forster abría su novela resulta desgarradora: «Comenzada en 1913 / Terminada en 1914 / Dedicada a Tiempos Mejores». Este aspecto de Maurice es muy vinculable con Gil-Albert. Al igual que el autor británico, nuestro escritor ideó y produjo en un completo exilio interior muchos de sus textos homoeróticos, que no verían la luz hasta que pasasen años y años desde el que había sido su momento de escritura original. Por ejemplo, Gil-Albert escribió su famoso ensayo homoerótico Heraclés en 1955, pero, hasta su publicación (1975), el libro estuvo silenciado dos décadas.
COMPÁS
10. Un bolero homoerótico de hoy: «Como un ladrón» (Jerry Velázquez y El HueyCoyote; 2026) («Compás»)
Por último, vinculamos el homoerotismo de la vida y obra de Gil-Albert con otra manifestación artística actual que, siendo de este mismo 2026, puede unirse, en muchos aspectos, a todo lo comentado sobre el autor alcoyano. Se trata de un bolero homoerótico, titulado «Como un ladrón». Con su letra, recuerda a ese «amor oscuro» que los creadores homosexuales de generaciones como la de Gil-Albert se vieron obligados a vivir y plasmar. Por ejemplo, parte del estribillo de esta canción dice así: «Me das tu mano y así me voy / Hasta el rincón en donde probaré tus labios / Pa’ que nadie pueda ver / Que tú eres mío y hace tiempo nos amamos / Pero después del atardecer».
Además, este bolero también puede relacionarse con Gil-Albert por otro motivo muy emocionante: sus intérpretes —Jerry Velázquez y El HueyCoyote— son de México, el país que acogió con tanto cariño a nuestro autor durante la mayor parte del que fue su exilio hispanoamericano. Gil-Albert siempre amó, de todo corazón, la nación mexicana —así lo demuestra, sin ir más lejos, el subtítulo de su
Tobeyo o Del Amor (1990*):
Homenaje a México— y creemos que le habría resultado muy emocionante saber que, en pleno 2026, suenan, en las calles mexicanas, las notas de un bolero homoerótico como este o como los otros cuatro que incluye Jerry Velázquez en el EP
Boleros para él, lanzado hace menos de un mes. A continuación, dejamos el enlace directo al bolero «Como un ladrón»:
https://www.youtube.com/watch?v=Yfa4LpTAX7Y&t=8s
REFERENCIAS
Forster, E. M. (2003). Maurice (J. M. Álvarez Flórez y A. Pérez Gómez, Trad.). Alianza Editorial.
Gide, A. (1982). Corydon (G. Marañón, Pról.). Alianza Editorial.
Ivory, J. (Dir.) (1987). Maurice [Película]. Merchant Ivory Productions.
Mann, T. (2018). La muerte en Venecia (J. J. del Solar, Trad.) (A. Mateo Charris, Ilus.). Grupo Editorial Luis Vives.
Velázquez, J. y HueyCoyote, El (2026). Como un ladrón [Canción]. En Boleros para él. Heiko Digital.
Visconti, L. (Dir.) (1971). Muerte en Venecia [Película]. Alfa Cinematografica.
BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA
Campos Posada, A. (2014). La reina contra Oscar Wilde, a la cárcel por homosexual. Historia National Geographic. https://historia.nationalgeographic.com.es/a/reina-contra-oscar-wilde-a-carcel-por-homosexual_14461
García Cueto, P. (2018). Gil-Albert y Visconti: dos espejos de la belleza. República de las Letras. https://republicadelasletras.acescritores.com/2018/10/11/gil-albert-y-visconti-dos-espejos-de-la-belleza/
García Lorca, F. (2023). Sonetos del amor oscuro (C. Sanrune, Pról.) (A. Pérez Mansilla, Ilus.). Asociación Cultural Amistades Particulares.
Gil-Albert, J. (1982). Obra completa en prosa. 3. Institución Alfonso El Magnánimo (Diputación Provincial de Valencia).
Gil-Albert, J. (2001). Heraclés. Pre-Textos e Instituto de Cultura Juan Gil-Albert.
Henry Scott Tuke (s. f.). The New English Art Club. https://www.newenglishartclub.co.uk/past-members/henry-scott-tuke/
Sergey Sovkov (s. f.). ArtMajeur. https://www.artmajeur.com/sergey-sovkov/es
Solarat, C. (2023). Íntimos estudios homoeróticos del pintor ruso Konstantin Sómov. Cultura Inquieta. https://culturainquieta.com/arte/pintura/intimos-estudios-homoeroticos-del-pintor-ruso-konstantin-somov/
Villena, L. A. de (Ed.) (2002). Amores iguales. Antología de la poesía gay y lésbica. La Esfera de los Libros.
Villena, L. A. de (2023). Prólogo. En J. Gil-Albert, Tobeyo o Del amor (pp. 9-14). Asociación Cultural Amistades Particulares.
El exilio: su creación literaria desde la nostalgia y la naturaleza mítica
El exilio de Juan Gil-Albert abarcó ocho años de su trayectoria (1939-1947). Se trató de un desplazamiento forzado debido a su activo compromiso político e intelectual con la Segunda República durante la Guerra Civil Española. Como exiliado, Gil Albert convirtió esta experiencia traumática en una estrategia de reconstrucción mítica e historiográfica de su propia figura literaria.
Durante este periodo, el autor adopta la categoría de héroe, entendida como el papel reservado al escritor en la sociedad moderna, lo que le permitió mitificar sus vivencias y reordenar su pasado para integrarse en la Generación del 36. Esta mirada mítica se extendió a su entorno íntimo, donde transformó a las tres mujeres de su vida en figuras clásicas: su madre como Deméter y sus hermanas como Perséfone (Elena, llamada Marichu) y Laura (Vicenta, llamada Tina).
El exilio de Juan Gil-Albert se inicia con la traumática experiencia del campo de Saint-Cyprien y un posterior renacimiento espiritual con la naturaleza de la finca La Mérigotte en 1939. A continuación, parte a México y se integra plenamente en la élite intelectual republicana a través de la revista Taller. Esta ubicación también reorienta su obra hacia un intimismo homoerótico vinculado a su relación sentimental con Guillermo Sánchez, figura que inspiraría su posterior obra Tobeyo o del amor (Homenaje a México).
Entre 1943 y 1945, se exilia en el territorio sudamericano, con una estancia en Río de Janeiro (Brasil) donde conoce a Rosa Chacel y Gabriela Mistral, y alcanza su madurez lírica en Buenos Aires (Argentina) con la publicación de Las ilusiones, donde medita sobre la belleza y el destino humano. Tras un segundo periodo mexicano marcado por la nostalgia, regresa definitivamente a España en agosto de 1947, iniciando así su exilio interior.
Su experiencia vital vertebra sus producciones literarias, en las que hemos querido destacar dos subnodos o dimensiones imprescindibles para comprender su cosmovisión a partir del exilio: la visión mítica de la naturaleza y la nostalgia, tanto de un pasado mejor como de su tierra natal. Ambos, además, pueden estar relacionados, ya que el elemento natural, por despertar belleza estética y calma en su espíritu, evoca, en ocasiones, a su infancia y al territorio valenciano.
NOSTALGIA
1. Frieren: Tras finalizar el viaje
Se trata de un ánime en el que la protagonista es una elfa de más de trescientos años que ya ha lidiado con la pérdida de diversos humanos y seres muy queridos para ella. Para la elfa, el tiempo funciona diferente y el pasado no es solo un recuerdo lejano, sino una brújula emocional que le enseña a valorar el presente y conectar con los demás. En su nueva aventura con sus nuevos compañeros, diversos comportamientos, lugares e incluso plantas, le recuerdan su viaje vivido con el héroe Himmel y todo su grupo con el que derrotó al Rey Demonio. Frieren es considerada como una heroína y Gil Albert se comienza a denominar como tal e igualmente ambos sienten una profunda nostalgia que les lleva a identificar el presente con esquemas ya vivido en el pasado.
Como se ha mencionado, para Gil-Albert, los elementos naturales no son meros paisajes, sino símbolos de ciclos vitales y puentes hacia lo perdido. En su estancia en Francia tras salir del campo de concentración, Gil-Albert se obsesiona con las lilas y jacintos, cuya floración primaveral simboliza un renacer espiritual. Estas flores conectan con su sentimiento de destierro, pero también con su nueva identidad de exiliado. Además, posee diversos poemas, por ejemplo, “Los naranjos” en el que glorifica su figura como síntoma de su añoranza por el paisaje valenciano al que pertenece.
En un capítulo de Frieren, la elfa se empecina con conseguir las flores llamadas la hierba de la luna, pues eran las favoritas de su amigo, el héroe Himmel y honra su estatua rodeándola con esta flor exótica. Su recuerdo, como el de Gil Albert, se vincula con la belleza, la naturaleza y con las referencias del pasado vivido que le despiertan afecto y añoranza.
2. Álbum: DTMF
Este Álbum llamado DTMF, Debí tirar más fotos de Bad Bunny recoge el sentimiento de Bad Bunny hacia Puerto Rico. Especialmente, la canción acrónima aglutina una nostalgia que simboliza una carta de amor a su país, a sus raíces y a su familia, y, a su vez, funciona como manifiesto sociopolítico contra la gentrificación y progresivo el abandono identitario de la isla.
Respecto a este sentimiento de pérdida de un espacio natal y reivindicación del mismo, Gil Albert escribe ya en Ilusiones, pero concretamente figura en El existir medita en su corriente, en la que el autor confiesa que:
No hay comentarios:
Publicar un comentario